martes, 17 de marzo de 2009

EL JAGUAR


Jesús Sepúlveda se encaprichó del Jaguar, a Francisco Correa le gustaba el BMW 523 de Sepúlveda. Se cambiaron los coches y se acabó. Una operación de trueque como las que ya no se llevan, pero que tanta fortuna tuvieron en su día en el Chile de Salvador Allende y que en versión de mayores se aplica en el "banco del tiempo". El trueque es un sistema contrario a la capitalización de los bienes. Ustedes saben que el mal capitalista surge cuando todo se trueca en dinero y todo con dinero se compra y se vende. Pues bien, el trueque no admite esa transubstanciación de trabajo y producto del trabajo en dinero. El trueque es intercambio de tiempo o de satisfacción de necesidades sin que medie ninguna operación financiera. Los señores Correa y Sepúlveda dieron una muestra de su anticapitalismo. Tal vez podría proponerse la experiencia del "trueque de jaguar por BMW" que efectuaron estos amigos como modelo del nuevo "capitalismo", que pretende conformarse tras esta avasalladora crisis.

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