lunes, 27 de agosto de 2012

Ruth y José Bretón Ortiz

El parricidio, en este caso de Bretón contra sus hijos Ruth y José (niña y niño, hermanos y tal vez ecandilados de amor por su padre), sí es un crimen contra la humanidad. El más cruel: un padre que sacrifica a sus propios hijos. No hay modo de justificarlo. Nisiquiera con la lectura bíblica sobre Abrahan e Isaac. Correspode "apartar al parricida lo de la especie humana".
Sacrificio vs  Parricidio


El informe sobre los restos hallados en la hoguera localizada en la finca de Las Quemadillas (Córdoba), propiedad de la familia paterna de los niños desaparecidos en Córdoba, apunta a decenas de restos óseos humanos, calcinados en una especie de 'horno crematorio' que alcanzó los 800 grados.

 En su memoria, reniego de culturas ancestrales. 

“Lleva contigo a tu hijo, a tu hijo único, a quien quieres mucho, y ofrécemelo en holocausto". 

 

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