viernes, 31 de agosto de 2012

Non fuyades, cobardes, malandrines y viles criaturas

Mis correrías por las calles me atestiguan que "En los nidos de antaño, no hay pájaros hogaño", mas no sería sino señal de rebeldía reponer esta escena tan de La Mancha:

DON QUIJOTE
(poniéndose de un brinco junto al retablo y desenvainando la espada)

¡Deteneos, mal nacida canalla, no los sigáis ni persigáis; si no,
conmigo sois en la batalla!
¡Non fuyades, cobardes, malandrines y viles criaturas,
que un solo caballero es el que os acomete!

(Don Quijote, con acalorada y nunca vista furia, comienza a llover cuchilladas,
estocadas, reveses y mandobles sobre la titerera morisma, derribando y descabezando
a unos, estropeando y destrozando a otros, y dando entre muchos un altibajo tal, que
pone en peligro la cabeza de Maese Pedro, ya fuera de su escondite, quien se abaja,
se encoge y agazapa para evitar los golpes. Sancho Panza hace gestos de grandísimo
pavor y el resto de los espectadores de la Venta va siguiendo con vivos y expresivos
comentarios las peripecias de la acción)

MAESE PEDRO

¡Deténgase, deténgase vuesa merced, mi señor don Quijote;
mire que me destruye toda mi hacienda!

(una escena en busca de actores).

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