viernes, 1 de junio de 2012

De eso ni hablar

En la comparecencia,  que Miguel Ángel Fernández Ordóñez, alias MAFO, padeció en el Senado, se impuso el silencio, una especie de omertá redactada  en términos estéticos: “Callado estás más guapo”  o en términos sanitarios: “si hablo, el Gobierno empeora”.
Pues no señores: hablar es, al menos desde Freud, la mejor manera de conocer los demonios que atenazan desde lo oculto a los sistemas y el mejor modo de vencerlos es sacarlos a la luz para poder ahuyentarlos, es decir, la solución exige más transparencia. Habla, pueblo, habla.

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