domingo, 16 de agosto de 2009

Hambre de brotes verdes

En España, las personas colaboradoras con las ONG superan a quienes hacen cola a las puertas del INEM: tres millones y medio de parados frente a alrededor de cuatro millones de personas -4.186.400 en noviembre de 2008, según la Asociación Española de Fundraising (AEF)- que aportan parte de su sueldo o prestación por desempleo a la financiación de las ONG, un 11% de la población mayor de edad. Cruz Roja España, ha visto incrementarse el número de socios, a pesar de que más de un millón de familias no perciben salario alguno, 300.000 personas viven sin prestación ni subsidio y la pobreza golpea a cerca del 18% de la población. Los ingresos de algunas de las mayores ONG internacionales con delegación en España, como Médicos sin Fronteras, Acción contra el Hambre o Amnistía Internacional, aumentaron en torno a un 20%. Estos son los verdaderos brotes verdes. La salida de la crisis no será tal, por muchos beneficios que se obtengan en bolsa, si no se atiende al gran problema estructural de la humanidad: el hambre. «El rápido avance del hambre continúa provocando una enorme crisis humanitaria. El mundo necesita trabajar unido para garantizar que se atienden las necesidades de emergencia y se buscan soluciones a largo plazo», señala Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos. El hambre aumenta en el mundo cuatro millones de personas por año, serán más de 1.020 millones las personas en sufrir a diario falta de alimentos; de cada seis personas que se cuentan en todo el mundo, una estará desnutrida. Esta es la crisis. El director general de la FAO, Jacques Diouf, advertía: «Esta crisis silenciosa del hambre supone un serio riesgo para la paz y la seguridad mundiales». No obstante, el hambre, según la FAO, aún tiene remedio, siempre que se tomen acciones concretas: desarrollo rural y agrícola a pequeña escala, inversión en los sitios más desfavorecidos, transparencia y buen gobierno, cambios en las reglas del comercio internacional que las hagan más justas para los pobres, redes de contención para los grupos más vulnerables, y un veloz incremento en el nivel de ayuda oficial, hacia el 0,7% del PIB que habían prometido. He aquí un sencillo programa contra la crisis, que entendemos en España y debiera desarrollarse en el mundo, tal y como marcan los objetivos del milenio. Contra la crisis igualdad, contra la codicia, justicia.

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