martes, 10 de julio de 2012
Verso de martes. 10 julio 2012
viernes, 6 de julio de 2012
Manchados dignamente de negro carbón
viernes, 15 de octubre de 2010
poquita comida
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| mineria asturiana |
Dice Urzúa, el minero último en ascender "Lo peor de estos 69 días fueron los primeros días de encierro, en los que tenían "poquita comida".
http://www.elpais.com/articulo/internacional/llego/primera/sonda/todos/querian/abrazar/martillo/elpepuint/20101014elpepuint_5/Tes
Digo por Baile de Civilizaciones "poquita o ninguna comida padecen más de 1000 millones de personas, y eso es lo peor".
¿Hasta cuándo y cuánto de penoso el trabajo del minero?
miércoles, 13 de octubre de 2010
Mineros
martes, 24 de agosto de 2010
33 mineros en Chile atrapados
el maestro huerta (De la mina «La Despreciada», Antofagasta)
Cuando usted vaya al Norte, señor vaya a la mina «La Despreciada», y pregunte por el maestro Huerta. Desde lejos no verá nada, sino los grises arenales. Luego, verá las estructuras, el andarivel, los desmontes. Las fatigas, los sufrimientos no se ven, están bajo tierra moviéndose, rompiendo seres, o bien descansan, extendidos, transformándose silenciosos. Era «picaño» el maestro Huerta, Medía 1,95 metros. Los picanos son los que rompen el terreno hacia el desnivel, cuando la veta se rebaja. 500 metros abajo, con el agua hasta la cintura, el picaño pica que pica. No sale del infierno sino cada cuarenta y ocho horas, hasta que las perforadoras en la roca, en la obscuridad, en el barro, dejan la pulpa por donde camina la mina. El maestro Huerta, gran picaño, parecía que llenaba el pique con sus espaldas. Entraba cantando como un capitán. Salía agrietado, amarillo, corcovado, reseco, y sus ojos miraban como los de un muerto. Después se arrastrò por la mina. Ya no pudo bajar al pique. El antimonio le comiò las tripas. Enflaqueciò, que daba miedo. Pero no podía andar. Las piernas las tenía picadas como por puntas, y como era tan alto, parecía como un fantasma hambriento pidiendo sin pedir, usted sabe. No tenía treinta años cumplidos. Pregunte dónde está enterrado.Nadie se lo podrá decir, porque la arena y el viento derriban y entierran las cruces, más tarde. Es arriba, en «La Despreciada», donde trabajò el maestro Huerta.

