domingo, 5 de marzo de 2017

Verso de martes: Entierros sin alma

Los hijos sin madre

Han ido, sus madres,  por la calles y en sus rincones fornicaron por una cajetilla de tabaco;  se pusieron en las esquinas y en las puertas de las iglesias a pedir para el feto concebido.  Pedían mujeres putas con hijos o abandonadas mujeres con hijos o hijos sin madre conocida. ¿Qué se yo? Y eran acogidas y acogidos en casas de acogida y allí se les explotaba a las mayores y a los pequeños y pequeñas, abandonad@s a la suerte de la muerte y  se les enterraba sin identidad. Y no eran poc@s, que se les cuenta por grandes cantidades. No se me ocurre sino maldecir la caridad ejercida contra el pecado. Seguro que no eran acreedoras de beneficencia, sino de castigo ellas y sus hijos e hijas; ¡por nacid@s del pecado!  Habían de ser enterrad@s en anonimato. Qué se yo de todo esto. Sólo sé que, leída la noticia, se me puso el alma en rebeldía y quiero denunciar el atropello para que mi carne con mi alma puedan hablarse. Refiero  lo aparecido en los medios bajo el título “hallados numerosos restos de bebés en una fosa de un convento en Irlanda” y luego sigue el indescriptible relato que denuncio. La caridad no es salvaje acogida.

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