lunes, 1 de noviembre de 2010

La Paz tiene un precio


Olivo palestino colonizado
Si quiere hacerse la paz y no la guerra, debieran establecerse estrategias laicas: Aparcar la sacralidad de estados y dioses y convocar a la conciliación a las municipalidades, foros reales de ciudadanía. Debiera confirmarse el principio, que establece el mutuo respeto como el  fin de toda acción humana. También debiera considerarse el precio de la concordia: Es la economía, idiota, le dijo uno al otro, que le hablaba de política. Analícese esta injusticia: Los olivares de Cisjordania son, fuente primordial de la economía palestina. Este otoño, los colonos israelíes, fanáticos e irredentos amos de la tierra, que dicen que dios les prometió, están siendo especialmente agresivos. La recogida de la aceituna representa un peligro: Ataques a los agricultores, robos a plena luz del día de la cosecha de los olivares e incendios de las plantaciones palestinas son algunos de los incidentes ocurridos en los últimos días. Algunos analistas consideran que esta nueva oleada de violencia obedece a una estrategia de los colonos, con la que pretenden alardear de poderío ante futuras negociaciones de paz que impliquen evacuaciones de los asentamientos. Es la economía y sin duda la ruptura del principio del respeto mutuo, más allá de estados y dioses.
La fundación Baile de Civilizaciones exige la voz de las muncipalidades en la resolución de los conflictos.

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