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jueves, 25 de octubre de 2012

Viva el beso



En homenaje a la fraternidad y el naturismo, en denuncia de la violencia, contra la intolerancia, nos atrevemos a decir   
"¡Viva el beso!" 

Julia y Auriane, de 17 y 19 años, se encontraron por casualidad en una manifestación convocada en la localidad francesa de Marsella en contra del matrimonio gay. Era sólo una de las protestas celebradas en 75 ciudades del país. Todas con el mismo objetivo: decir no al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la posibilidad de que pudieran adoptar. 




Las dos chicas reconocen que no son homosexuales. Aun así, se plantaron en mitad del acto de protesta en Marsella y, en un “gesto de pura y simple solidaridad” con los homosexuales, se fundieron en un largo beso.



Hemos asistido en lo que va de año 2012  indignadamente apenados a 50 asesinatos (aprox.) de mujeres por hombres en nombre de la injusta propiedad machista. El último ha ocurrido en mi ciudad, en una de sus pedamías. Una adolescente de trece años ha sido vilmente asesinada por su pretendiente, un hombre ya. El grave caso ha levantado la polvareda legal sobre por qué no prohibir amarse a los trece años. No es el problema. La indignación viene de la salvaje actitud de resolver los problemas personales con la violencia y la muerte. En estos días se me dispara con más ansiedad la idea de "La ciudad educadora", en el contexto que siempre es tiempo de aprendizaje y la ciudad ha de ser la mejor palestra educativa. En otro orden de cosas, se ha elevado a icono del respeto al  amor personal un beso en Marsella.  En homenaje a la fraternidad y el naturismo, en denuncia de la violencia, contra la intolerancia, nos atrevemos a decir   "¡Viva el beso!"




 

miércoles, 4 de enero de 2012

Un “hurra” a la docencia

He comentado el impacto que me produce despertarme en sábado: “no tengo clase”. Ahora  estoy de vacaciones hasta el nueve de enero desde el 23 de diciembre. “Tengo 210 días de clase, le dije ¿Qué harán los/las adolescentes en los 155/156 días  restantes?”  - ¿¡Tantos?!?,  Me dijo el amigo, que había prometido  invitarme  a mesa  y  mantel.  Dice él que  los docentes somos los trabajadores públicos con más jornadas laborales. Le pagué la cuenta, por docente y súper empleado, aunque cuando alcalde mi jornada era de 365/366 días al año. He perdido la cuenta, pero ahora que soy docente me quedo con la escuela y con la ciudad educadora para cuando me llame la alcaldesa o el alcalde.